El esplendor perdido y el extraordinario renacimiento imaginero
Para comprender la magnitud de la tragedia de 1931, es imperativo inventariar las joyas de la escuela barroca que residían en los altares de Santo Domingo
El epicentro del dramatismo plástico dominico era un soberbio Cristo Crucificado atribuido a Pedro de Mena y Medrano, encargado por el ilustre Obispo fray Alonso de Santo Tomás, quien ejerció gran parte de su carrera como prior del convento malagueño.
La imagen fue concebida para presidir la Sala de Profundis, el espacio donde los frailes oraban por sus difuntos. El historiador Ricardo de Orueta dedicó profundos estudios a la aparente «desproporción» de sus brazos anómalamente alargados, revelando que no era una carencia técnica sino una magistral corrección de escorzo: Mena alargó deliberadamente los brazos para neutralizar la distorsión óptica que sufría el espectador al ver la obra desde un contrapicado extremo a escasos metros.
La devoción popular generó incluso una cofradía juvenil de «Los Niños de Mena» (o «los menosos»), que organizaban procesiones con esta imagen. El templo guardaba también la célebre Nuestra Señora de Belén, catalogada por el tratadista Palomino como «auténtica obra maestra», y la María Magdalena penitente.
A partir de 1940, Santo Domingo se transforma en un extraordinario laboratorio de reposición imaginera, acogiendo obras maestras de la escultura contemporánea
Madera de cedro y cruz de ciprés. 195 cm. Representación cruenta de los instantes previos a la expiración. Bendecido el 4 de abril de 1987. Amadrinado por Mª Dolores Sánchez, esposa de Pepe Criado.
Madera de pino. 159 cm. «Cabeza de serie» de la escuela barroca oriental. Atribución de Juan Antonio Sánchez López y Sergio Ramírez González. Restaurada en 1985, 1991 y 2015.
Madera de pino rojo. 159 cm. Atribución confirmada por Jesús Romero Benítez. Bendecida el 5 de abril de 1987. En 2013 representó un dogma mariano en el evento «Mater Dei» hacia la Plaza del Obispo.
Misterio monumental en el que Álvarez Duarte, con tan solo 20 años, se autorretrata en la figura de Santiago. El Cristo porta el cáliz eucarístico. Restaurada íntegramente bajo supervisión del propio autor.
Tallado en Madrid en 1935. Sustituyó al antiguo «Moreno» destruido en 1931. Bendecido en Santo Domingo el 13 de marzo de 1940. En 1988 marchó con la Archicofradía a su nueva basílica.
Magistral réplica que mimetiza los perfiles de la obra perdida de Pedro de Mena. Epicentro de la vinculación cívico-militar de la Semana Santa. La Legión Española ofició su primera guardia de honor en 1927.
Un universo fonográfico devocional de primer orden
| Composición / Marcha | Autor | Año |
|---|---|---|
| Plegaria al Cristo del Perdón | Francisco Javier Moreno | 2010 |
| Dolores del Puente | Guillermo Urrestarazu Capellán | 2006 |
| Coronación y Misa de Coronación | Desiderio Artola Tena / Francisco Martín-Jaime | 2004 |
| Paso a la Virgen de los Dolores | José López García | 2003 |
| Señora de los Dolores Coronada | Raúl Guirado Carmona | 2000 |
| Dolorosa del Puente | Desiderio Artola Tena | 1994 |
| Cristo del Perdón | Ginés Sánchez Torres | 1993 |
| Marcha al Stmo. Cristo del Perdón / Ofertorio | Antonio Rozas Matabuena | 1988 / 1987 |
| Misa del Cristo del Perdón | Luis Díez Huertas (letra) / Antonio Rozas (música) | 1987 |