Hermandades · Cofradías · Procesiones

Semana Santa
del Perchel

El epicentro cofrade más emblemático de la Semana Mayor malagueña

«Cuando el Jueves Santo despliegue sus túnicas nazarenas, Santo Domingo continúa siendo el epicentro monumental indiscutible de la redención malagueña»

El Perchel · Jueves Santo · Semana Mayor de Málaga
Cristo de la Buena Muerte · Jueves Santo
Cristo de la Buena Muerte · Jueves Santo
Jueves Santo · Desde 1927

La Congregación de Mena
y la Legión Española

La vinculación forjada entre el Santísimo Cristo de la Buena Muerte —magistral réplica de Francisco Palma Burgos de la joya perdida de Pedro de Mena— y el estamento castrense de la Legión Española constituye, hoy por hoy, un fenómeno de masas que rebasa las fronteras de lo puramente litúrgico.

La Legión ofició su primera e histórica guardia de honor a los pies del ara parroquial en la primavera de 1927. Desde entonces, cada Jueves Santo, las puertas de Santo Domingo se erigen en el sanctasanctórum de la Congregación de Mena: un icono incuestionable del patrimonio inmaterial español.

  • Primera guardia de honor de la Legión · Primavera de 1927
  • Cristo de la Buena Muerte · Francisco Palma Burgos
  • Réplica del Cristo de Pedro de Mena (destruido en 1931)
  • Declarado fenómeno de masas de la Semana Santa española
Jueves Santo · Plaza de la Constitución

«La Bendición»:
el ritual más arcaico

A partir de 1609, la Archicofradía instauró la escenificación pública del auto sacramental «El Paso» ante las casas consistoriales. Con el paso de los siglos, este drama teatral mutó en el acto de piedad popular más formidable de la Cuaresma hispana: la ceremonia de «La Bendición».

Cada noche de Jueves Santo, el majestuoso Nazareno de Benlliure arriba a la abarrotada Plaza de la Constitución. Los hombres de trono ejecutan una brutal maniobra para encararlo hacia la Virgen de la Esperanza. La plaza enmudece. Un relator declama el desgarrador soneto de Joaquín Díaz Serrano.

Un clarín rasga la madrugada. Una campana. Toda la plaza se postra de hinojos sobre los adoquines. La Marcha Real. Y el ingeniomecánico acciona el pesado brazo de talla del Nazareno, que dibuja con parsimonia el signo de la redención sobre la muchedumbre.

Nazareno de Benlliure · 1935
Nazareno de Benlliure · 1935

Las corporaciones nazarenas
de Santo Domingo

Desde las cofradías históricas del Antiguo Régimen hasta las grandes corporaciones contemporáneas

01

Congregación de Mena

La vinculación cívico-militar del Cristo de la Buena Muerte con la Legión Española desde 1927. El ritual del Jueves Santo en Santo Domingo que trasciende lo litúrgico y se convierte en patrimonio inmaterial español.

02

Archicofradía del Dulce Nombre — La Esperanza

Fundada en 1567 mediante contrato con el convento. Protagonista de «La Bendición» del Jueves Santo. En 1988 abandonó Santo Domingo para inaugurar su propia basílica. El Nazareno es obra de Mariano Benlliure (1935).

03

Dolores del Puente

Titular del Cristo del Perdón (Suso de Marcos, 1987) y la Virgen de los Dolores (c. 1740, atribuida a Pedro Asensio de la Cerda). Ha patrocinado un excepcional corpus musical cofrade de primer orden.

04

Cofradía de la Sagrada Cena

Procesiona el monumental misterio de la Sagrada Cena, obra de Luis Álvarez Duarte. El autor se autorretrata en la figura de Santiago. La cofradía encargó a Duarte (con 20 años) la imagen de María Santísima de la Paz en 1970.

05

Hermandad de la Soledad

De tal ascendencia que su procesión era intocable incluso en las épocas más convulsas. Sus hermanos de luto riguroso y cirios negros infundían respeto incluso a los más fervientes iconoclastas. Gozaba del privilegio de Misa en Sábado Santo.

06

Cofradía del Santísimo Rosario

La corporación de mayor abolengo histórico en el templo. Sus formidables indulgencias pontificias fueron glosadas en 1768 por el dominico fray Juan Méndez de Sotomayor. Una de las cofradías más antiguas de la Semana Santa malagueña.

Leyendas y fe popular
del arrabal perchelero

El arraigo del dogma en las capas más humildes del arrabal alumbró episodios donde la frontera entre la historia y la hagiografía se desvanece. La memoria popular narra que en el número 20 de la Plaza de Arriola residía una piadosa viuda conocida como «la Cabrilla». Tras ofrecer refugio a un anciano mendigo, al alba comprobó que este había desaparecido, y en su lugar pendía una soberbia talla de un Cristo Crucificado.

Esta imagen, bautizada como Nuestro Padre Jesús de las Cabrillas, fue entronizada en las naves de la iglesia a instancias de los frailes dominicos. Su historia tiene un epílogo luctuoso: el 31 de marzo de 1904, exaltados por los discursos de la agitadora anarquista Belén Sárraga, un grupo apedreó salvajemente la imagen en la Plaza de San Pedro de Alcántara. Según los archivos judiciales y la tradición perchelera, los agresores enfrentaron no solo el castigo penal: uno fue fulminado por ceguera súbita, otro pereció en una riña de taberna.

El templo también fue escenario de hechos históricos documentados por el cronista Aldana: el 12 de diciembre de 1841, durante la bendición de la bandera del Escuadrón de Caballería de la Milicia Nacional, un pesadísimo libro de coro coral se precipitó desde las alturas e impactó sobre el presbítero don Antonio Orete, causándole heridas de extrema gravedad. El azar, la fe y la historia siempre han convivido bajo estas bóvedas.